lunes, 18 de febrero de 2019

Reflexiones personales sobre Flipped Classroom


Las clases basadas en profesor hablando sin parar están obsoletas, nuestros alumnos son nativos digitales. Quiero luchar contra la imagen de clase tediosa, densa y aburrida. Para ello he pensado invertir mi esfuerzo en poner en práctica la metodología de flipped classroom o clase invertida. Suena raro pero es muy sencillo, voy a intentar que sea divertido y los alumnos pueden ahorrarse mucho tiempo de estudio en casa. ¡Al menos yo voy a intentarlo!



¿Por qué quiero hacer las cosas de modo distinto? En el modelo tradicional de enseñanza el profesor comienza su explicación, los alumnos escuchan o hacen como que escuchan, algunos hacen preguntas, las respondo, pongo ejemplos, lo explico con otras palabras, pero algunos siguen teniendo dudas, mientras que los alumnos que lo han comprendido empiezan a aburrirse, algunos a molestar, otros nunca llegan a prestar atención, otros no son dados a preguntar. En conclusión, aunque algunos hayan aprovechado la explicación teórica, siempre hay otros frustrados, con dudas o aburridos, muchos se plantean… “y esto para que sirve”. Además… hemos usado gran tiempo de la clase y aún no nos hemos metido en “faena” falta toda la práctica. Empiezo a tener presión, quiero ajustarme a la distribución temporal de los contenidos que planifiqué.

Con este método los alumnos realizan actividades prácticas en torno a un contenido que previamente han visionado en un video seleccionado para que sea claro, preciso y atractivo de unos 15 minutos, o de infografías. Este visionado lo harán en casa o en su móvil con la wifi del instituto. Ya no es, clase explicativa, leyendo el libro y luego sus correspondientes actividades. ¡Es al contrario! Así resolvemos el problema de los distintos tiempos de aprendizaje de los alumnos, si necesitas ver el vídeo varias veces o detenerte en alguna parte en concreto, no hay problema. El tiempo de clase se dedica principalmente a hacer actividades en torno a este contenido teórico, las actividades serán variadas para que sean lo más atractivas posibles. De esta forma, los alumnos protagonistas de su aprendizaje. Cambiaremos la predisposición del alumno a las clases.

Estoy dedicando un buen tiempo a seleccionar los materiales más amenos, los más claros, en definitiva, los mejores. Pensando en actividades divertidas y relevantes a la materia. Incluso estoy motivada en crear mis propios materiales, incluso grabar videos en un futuro de los que puedan beneficiarse más alumnos, igual que nosotros nos beneficiamos de los que crean otras personas.
Es una metodología personalizada a los alumnos. En lugar de dedicar las clases a leer la teoría del libro y que el profesor haga el papel de expositor de información, va a ser un facilitador del aprendizaje, dedicándose principalmente a favorecer el aprendizaje, resolver dudas, aclarar conceptos, en fin, lo que el alumno necesite. Esto favorece el aprendizaje colaborativo, podemos hacer grupos de trabajo e igualmente trabajar en torno a proyectos, mucho más similar a lo que es un trabajo en una empresa. Quiero hacer educación del siglo XXI.



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