Las clases basadas en profesor hablando sin parar están
obsoletas, nuestros alumnos son nativos digitales. Quiero luchar contra la
imagen de clase tediosa, densa y aburrida. Para ello he pensado invertir mi
esfuerzo en poner en práctica la metodología de flipped classroom o clase
invertida. Suena raro pero es muy sencillo, voy a intentar que sea divertido y los
alumnos pueden ahorrarse mucho tiempo de estudio en casa. ¡Al menos yo voy a
intentarlo!
¿Por qué quiero hacer las cosas de modo distinto? En el
modelo tradicional de enseñanza el profesor comienza su explicación, los
alumnos escuchan o hacen como que escuchan, algunos hacen preguntas, las
respondo, pongo ejemplos, lo explico con otras palabras, pero algunos siguen
teniendo dudas, mientras que los alumnos que lo han comprendido empiezan a
aburrirse, algunos a molestar, otros nunca llegan a prestar atención, otros no
son dados a preguntar. En conclusión, aunque algunos hayan aprovechado la
explicación teórica, siempre hay otros frustrados, con dudas o aburridos, muchos
se plantean… “y esto para que sirve”. Además… hemos usado gran tiempo de la
clase y aún no nos hemos metido en “faena” falta toda la práctica. Empiezo a
tener presión, quiero ajustarme a la distribución temporal de los contenidos
que planifiqué.
Con este método los alumnos realizan actividades prácticas
en torno a un contenido que previamente han visionado en un video seleccionado
para que sea claro, preciso y atractivo de unos 15 minutos, o de infografías. Este
visionado lo harán en casa o en su móvil con la wifi del instituto. Ya no es,
clase explicativa, leyendo el libro y luego sus correspondientes actividades. ¡Es
al contrario! Así resolvemos el problema de los distintos tiempos de
aprendizaje de los alumnos, si necesitas ver el vídeo varias veces o detenerte
en alguna parte en concreto, no hay problema. El tiempo de clase se dedica
principalmente a hacer actividades en torno a este contenido teórico, las
actividades serán variadas para que sean lo más atractivas posibles. De esta
forma, los alumnos protagonistas de su
aprendizaje. Cambiaremos la predisposición del alumno a las clases.
Estoy dedicando un buen tiempo a seleccionar los materiales
más amenos, los más claros, en definitiva, los mejores. Pensando en actividades
divertidas y relevantes a la materia. Incluso estoy motivada en crear mis
propios materiales, incluso grabar videos en un futuro de los que puedan beneficiarse
más alumnos, igual que nosotros nos beneficiamos de los que crean otras
personas.
Es una metodología personalizada a los alumnos. En lugar de
dedicar las clases a leer la teoría del libro y que el profesor haga el papel
de expositor de información, va a ser un facilitador del aprendizaje, dedicándose
principalmente a favorecer el aprendizaje, resolver dudas, aclarar conceptos,
en fin, lo que el alumno necesite. Esto favorece el aprendizaje colaborativo, podemos hacer grupos de trabajo e
igualmente trabajar en torno a proyectos,
mucho más similar a lo que es un trabajo en una empresa. Quiero hacer educación del siglo XXI.


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